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Fuertes Ruidos: Fobias Y Miedos

Fuertes ruidos: fobias y miedos

Habitualmente estamos expuestos a ruidos varios como truenos, petardos, coches, motos, gritos, etc. Unos los toleramos más que otros. Por lo general, nos adaptamos. Lo mismo ocurre con los perros, ellos escuchan ruidos e intentan adaptarse. Algunas veces lo logran y otras no. Para los casos en los cuales tu perro no se adapta a los ruidos, te explicaremos porqué ocurre y cómo hacer para ayudarle.

El miedo o fobia, se puede desencadenar por una situación traumática o no. Por ejemplo, si un cachorro se asusta por un ruido inesperado, puede desencadenar un miedo y este transformarse en una fobia de difícil solución.

Los perros por miedo o fobias pueden romper cosas en casa al intentar escapar de esta situación tan angustiante para ellos. Al intentar escapar pueden sufrir lesiones, y si escapan pierden normalmente la noción de la ubicación de donde se encuentran y no pudiendo regresar a casa. Algunas veces en casa, destrozan muebles, intentando refugiarse al sentir la presencia de ruidos fuertes que les asusten.

Un dato interesante es que los perros escuchan los sonidos a 25 metros de distancia o más, su oído registra 35.000 vibraciones por segundo, sus orejas tienen 17 músculos en cada una, el alcance auditivo está entre 10.000 a 50.000 Hz.
Las personas escuchamos los sonidos hasta 6 metros de distancia, nuestro oído registra 8.750 vibraciones por segundo, nuestras orejas tienen 9 músculos, y el alcance auditivo que tenemos es de 16.000 a 20.000 Hz. Hay diferencias. ¿Verdad?

Es por ello que se aconseja, exponer de forma controlada, a los cachorros a los ruidos cotidianos de las ciudades, para que vayan adaptándose, poco a poco, y que de adultos no tengan miedo ante estas situaciones.

Ten en cuenta, que una cosa es un ruido inesperado como el sonido de un estruendo de un petardo, el sonido del claxon de un coche, una colisión fuerte, el sonido de una moto, un grito de euforia inesperado en un partido de fútbol. Otra cosa es un trueno, en el cual, el animal sabe con anterioridad que se va a producir, ya sea porque baja a presión atmosférica, o porque llueve, o por los destellos de los relámpagos.

Algunos expertos señalan que existe una predisposición genética, otros indican que la estática y el cambio de presión atmosférica podrían incidir en ello. Algunos estudios indican que los perros reciben descargas de la estática y buscan sitios donde eso no sucede. Los expertos también nos aclaran que, generalmente, este miedo se manifiesta luego de los 4 o 5 años.

En cualquiera de los dos casos, lo que no hay que hacer en “sobreproteger al perro” acariciándolo como si fuese en bebé para calmarlo, ya que esta conducta “sobre alimenta” su miedo. Sobre todo, no castigues y no te enfades con tu perro si se pone nervioso o ansioso, realmente enfadarte o castigarlo no ayudará en absoluto y empeorará la situación.
Es importante disponer de un sitio seguro para que el perro pueda refugiarse en estos casos. Puede ser en un sótano con una caseta con las puertas abiertas, con las cortinas cerradas, las persianas bajas y la luz encendida, o también podría ser un armario sin ventanas. En estos casos es conveniente que el dueño se quede vigilando al perro, dándole algo de comer para que asocie ese sitio con un sitio seguro y positivo, que le “salvará” de las tormentas o ruidos de los petardos.

Para tapar el ruido que le provoca miedo, puedes encender el televisor y subir el volumen. Si quiere estar cerca de ti, permítelo, pero no lo mires ni acaricies. Es conveniente de tratar de distraerlo con actividades divertidas, así asociará el ruido con algo que le agrada como es comer o jugar. No te recomendamos sacarlo a pasear, para que haga sus necesidades, en caso de fobias mientras hay truenos o ruidos fuertes como petardos. Una de las razones es que podría escapar y extraviarse. Otra razón es porque esta sobre exposición innecesaria puede agravar sus miedos.

Tampoco te aconsejamos dejarlo sin tu presencia, como por ejemplo dejarlo en el jardín, mientras hay truenos o petardos, podría hacerse daño tratando de escapar y algunos perros en estas situaciones logran escapar por un descuido de una puerta mal cerrada o haciendo un agujero en el jardín. Ten en cuenta que su vida corre riesgos, si no tomamos todas las medidas de precaución. Yo misma conozco casos de perros que han salido a caminar por los techos de una comunidad de vecinos, al dejar la vecina las ventanas abiertas. Toda precaución es poca, no lo olvides.

Te desaconsejamos comprar pastillas “para los petardos” por tu cuenta en una tienda de mascotas. La primera razón es que medicinas que debe recetar un veterinario, que tienen sus contraindicaciones (como todos los medicamentos) y segundo es que estas pastillas, tan utilizadas por las personas que tienen perros o gatos, lo que hacen es sedar al perro (pudiendo matarlo a dosis incorrectas) y una vez que el perro esté sedado, este no podrá moverse, pero sí que escuchará todos los ruidos y esa impotencia de no poder moverse y “ser consciente” de todo lo que pasa a su alrededor, le causará más miedo, aunque no podrá moverse.

Para los casos más desesperantes y angustiantes, en los cuales no encontramos una solución etológica y vemos que el problema no lo estamos solucionando, siempre te recomendamos hablar con tu veterinario. Este será quien te indique las pautas a seguir para que tu perro pueda superar estos miedos y que, como una bola nieve, no aumenten a otros miedos asociados. Para estos casos, tu veterinario, puede recetar medicinas específicas.

Recuerda consultar con un veterinario, cualquier duda que tengas referente a tu animal de compañía.

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